El viento en la cara me recuerda que tenía que hacer algo.
Abro los ojos y recuerdo que estaba apunto de saltar desde un sexto piso...
A mis pies, quince metros de vacío me esperan... y una acera, una dura acera que acabe con todo...
Mi futuro, al fin se encuentra a un solo paso de mi.
En otras circunstancias nadie se creería que soy capaz de recorrer quince metros de un sólo paso... Ya se que no debería bromear con esto, pero es que no se como afrontar que toda mi vida, todo por lo que he luchado, se va a terminar.
Me parece mentira que haya subido tan decidido y que lleve aquí, en la repisa, un cuarto de hora, buscando el valor necesario para terminar con esta farsa que es mi vida.
En un intento de mi subconsciente por aferrarse a la existencia, me hace recordar todo lo que ha tenido significado para mí y una lágrima se escapa, precipitándose al vacío, enseñándome el camino a seguir.
Una ráfaga de viento me hace tambalear, y como si de un acto reflejo se tratara, lucho por mantener el equilibrio. ¿Qué estoy haciendo?.
El viento me recuerda a lo que he venido, el motivo por el que la gente me señala, la causa que me ha empujado hasta aquí. Y tragando saliva e intentando no pensar en nada, miré al vacío, borroso por los lagos que ahora eran mis ojos.
Y furioso con la vida me dije,
- no soy un cobarde...-
Y salté... salté renunciando a mi vida. Con la gravedad por cómplice y el cielo de testigo volé a través de quince metros.
Sabéis eso que dicen que cuando vas a morir el tiempo se ralentiza y tu vida pasa delante de tus ojos... pues es mentira... y en un par de segundos sentí la violencia de mi cuerpo reventando contra el suelo... no se lo deseo a nadie... y después... sólo la oscuridad.
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