Una vez más me falta el aire. Una punzada intensa me atraviesa el pecho, y una fuerte presión me atenaza el estómago, mi cabeza empieza a girar y todo tiembla. Una vez más se me agarrota la garganta, se tensan mis extremidades y grito... grito hasta que se me acaba el aliento y se pierde mi voz, hasta que me quema la cara y se hincha mi cuello. Mis ojos se bloquean, caigo de rodillas sin remedio y grito… ZORRA!!!… me vuelvo a quedar sin aliento… Me llevan los demonios, me susurran al oído, no paran, no dejan de susurrar... la única forma de hacerlos callar es gritar todo lo alto que puedo para ahogar sus susurros… ZORRA!!!… Ellos me dicen lo que tengo que hacer, lo que se merece, lo justo.
Me cuelan imágenes en la cabeza, de mi mujer follándose a mi socio y mejor amigo, mientras me miran riéndose de mi. No más, otra vez no, tengo que hacer algo, tengo que hacer algo, no puedo más, no puedo más… ZORRA!!!… La respiración se me acelera, tomando bocanadas de aire cada vez más intensas, cada vez mas largas, sin poder parar, no puedo parar. Voy al baño a echarme agua a la cara, pero una vez allí me vuelven a llevar los demonios y destrozo el espejo en el que tantas veces nos reflejamos juntos… ZORRA!!!… No puedo soportarlo, corro hacia la terraza buscando el oxígeno que me falta y no puedo evitar verla en cada rincón de la casa, riéndose de mi. Destrozar la casa no funciona, acabar con cada objeto que le importó no sirve de nada, vuelvo a caer al suelo y grito al aire con todas mis fuerzas…ZORRA!!!…
El corazón se me va a salir por la boca, después de haber perdido el control por completo se me empieza a colapsar la mente, me caigo de costado y tomo contacto con el frío suelo. Empiezo a retomar el control de mi mismo cuando se callan mis demonios y dejan de susurrar, al recordar que la maté ayer de una puñalada en el corazón, todo vuelve a su sitio, todo está bien, ya se han ido.
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